La sarcopenia, la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento, puede mitigarse con medidas sencillas pero sostenidas: una alimentación adecuada en proteínas y ejercicios de fuerza, señaló la maestra Paulina Elizabeth Ochoa Moreno, profesora de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), en un comunicado difundido por la institución.
Qué es la sarcopenia y por qué importa
La experta explicó que este trastorno reduce la capacidad funcional de las personas mayores y aumenta el riesgo de dependencia, caídas, fracturas y hospitalizaciones. Asimismo, citó criterios y hallazgos del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) para describir cómo la pérdida muscular dificulta tareas cotidianas como caminar, levantarse de una silla o cargar objetos.
Recomendaciones prácticas
Según la profesora Ochoa Moreno, la prevención se apoya en dos pilares complementarios:
- Alimentación rica en proteínas: distribuir la ingesta proteica a lo largo del día para favorecer la síntesis muscular.
- Ejercicio de fuerza: ejercicios resistidos o de carga que mantengan o aumenten la masa y la fuerza muscular.
Ambas medidas contribuyen a conservar la movilidad y a reducir el riesgo de caídas, señalaron en el comunicado de la UAG.
Quiénes deben atenderse y cómo empezar
La recomendación está dirigida principalmente a adultos mayores y a quienes cuidan de esta población. Antes de iniciar un programa de ejercicio o de suplementos, la UAG sugiere consultar con profesionales de la salud —nutriólogos y médicos— para valorar el estado nutricional, condiciones crónicas y capacidades físicas de cada persona.
| Riesgo asociado | Medida recomendada |
|---|---|
| Pérdida de masa muscular | Aumentar ingesta proteica distribuida en las comidas |
| Disminución de fuerza y movilidad | Programa regular de ejercicios de fuerza supervisado |
| Mayor riesgo de caídas y hospitalizaciones | Intervención combinada nutrición + ejercicio |
El comunicado de la UAG recuerda que la sarcopenia no es solo una consecuencia esperada del envejecimiento inevitable, sino una condición prevenible y tratable cuando se aplican intervenciones oportunas y personalizadas.
Quienes requieran orientación concreta pueden acudir a servicios de nutrición y medicina del adulto mayor en instituciones de salud o universidades que ofrezcan programas clínicos y de extensión, indicó la casa de estudios.